domingo, 1 de mayo de 2016

CORRIENTES

Unidos por el Silencio responsabiliza al Municipio por
la agresión que sufrió un damnificado en el boliche Ribera

La Asociación Unidos por el Silencio califica como “cobarde” la agresión que sufrió el cirujano Miguel Valdueza en el boliche Rivera por pedir que bajaran el volumen de la música dado que invadía su domicilio y alteraba la paz hogareña.
“Esto prueba que detrás del ruido, hay mucha maldad y no alegría, como venimos sosteniendo desde hace tiempo”, afirmó Jorge Echeverz, coordinador general de la agrupación que nuclea a los afectados por los ruidos molestos.
“Lamentablemente cuando tenemos un estado que en lugar de controlar y aplicar las ordenanzas vigentes, las ignora, se asocia con los agresores acústicos, organiza y promueve recitales al aire libre y permite que funcionen locales bailables sin estar debidamente insonorizados, pasan estas cosas”, subrayó.
Luego advirtió que si la gestión del intendente Fabián Ríos solo piensa en hacer “caja” y no toma conciencia del daño que está causando a los vecinos con su indiferencia en este tema, los casos de justicia por mano propia se van a multiplicar porque la gente se hartó, no aguanta más.
“No puede ser, como bien dijo Valdueza, que cuando uno llama por teléfono a la Secretaría de Ambiente, de repente se baje abruptamente el volumen cinco minutos antes de que lleguen los inspectores para que las mediciones no alcancen el nivel necesario para sancionar y cinco minutos después que se retiran, vuelvan a subir”.
“Es una falta de respeto que amerita una investigación judicial, ya que a nuestro entender esta actitud demuestra connivencia, que en el caso de las autoridades municipales se agravaría con el delito penal de incumplimiento de los deberes de funcionario público”, sentenció.
Más adelante, el dirigente explicó que lo sucedido en Ribera fue muy grave porque el personal de ese boliche estuvo a punto de matar a un vecino por pedir que bajaran el volumen del sonido y por lo tanto, quienes deben indemnizar con los supuestos 13 mil dólares que vale la consola que se rompió, son los propietarios de ese complejo a todos y cada uno de los vecinos que viven en el Arazaty por arruinarles la vida y deteriorar su salud desde hace años con la contaminación acústica que producen.
Finalmente, agregó que el mencionado local bailable debe ser clausurado hasta que se acustice debidamente y deje de perturbar a las familias que viven en la zona.



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