miércoles, 29 de abril de 2015

ÉXITO EN CORRIENTES

Vecinos del barrio 17 de Agosto lograron impedir apertura de bailanta

Con el respaldo del Municipio, los vecinos del barrio 17 de Agosto consiguieron que el empresario Gustavo Ruiz entendiera el daño que produce la música a alto volumen, rescindiera el contrato y diera marcha atrás con la apertura de una bailanta chamamecera.
Ruiz reconoció públicamente que los habitantes del lugar tienen derecho a vivir tranquilos, disfrutar del silencio y vaticinó que será muy difícil que se pueda desarrollar una actividad de este tipo en esa zona de la ciudad ya que hay una resistencia muy férrea de los vecinos a cualquier emprendimiento que involucre la utilización de equipos de sonido y emisión de música con amplificadores.
Según trascendió, fue determinante la reunión que el empresario tuvo con propietarios e inquilinos del 17 de Agosto y el secretario de Ambiente Félix Pacayut para tomar la decisión. La clave fue el Código de Nocturnidad que lo prohibe y el altísimo costo político que significaría para la Comuna capitalina dar via libre a un negocio que repudian quienes viven en el lugar.
Lue­go de que la se­ma­na pa­sa­da los ha­bi­tan­tes de la zo­na ma­ni­fes­ta­ran su to­tal de­sa­cuer­do fren­te a la po­si­bi­li­dad de que en el lu­gar se vuel­va a abrir un co­mer­cio con ta­les ca­rac­te­rís­ti­cas, ya que en el pasado eso les ori­gi­nó gra­ves pro­ble­mas de sa­lud y di­fi­cul­ta­des pa­ra su vi­da dia­ria, Ruiz ex­pli­có que so­li­ci­tó la res­ci­sión del con­tra­to de al­qui­ler a la pro­pie­ta­ria y agre­gó que la mis­ma, dada las circunstancias, no se opu­so a la de­ci­sión.
“La de­ci­sión es­tá to­ma­da”, afir­mó y ase­gu­ró que “va a ser muy di­fí­cil de­sa­rro­llar la ac­ti­vi­dad en es­te ám­bi­to, ya que se ne­ce­si­tan va­rias co­sas, en­tre ellas el apo­yo de los ve­ci­nos”.
Días atrás, Adela Navarro, una de las principales referentes de la Asociación Unidos por el Silencio y vocera del grupo, había advertido que no iban a dejar de golpear todas las puertas que fuesen necesarias hasta evitar la reapertura del local.
El dra­ma es de vie­ja da­ta y tras una se­rie de re­cla­mos los ve­ci­nos ha­bí­an lo­gra­do años atrás que el Mu­ni­ci­pio re­a­li­ce una ins­pec­ción que con­clu­yó con la clau­su­ra del Salón de Fiestas que funcionaba anteriormente. Oportunamente se en­te­ra­ron que otro inquilino po­dría re­a­brir el mencionado sa­lón. Por es­ta ra­zón, se reu­nie­ron con el due­ño, le ex­pre­sa­ron su des­con­ten­to, salieron por los medios más importantes de la provincia y se reunieron con los funcionarios de la Secretaría de Ambiente para exigirles la aplicación de las ordenanzas vigentes e impedir tal situación.

Publicado por diario Época. Disponible en sitio web:

Publicado por Radio Sudamericana. Disponible en sitio web:

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